A sus 90 años, Segunda sigue al frente de su tienda en Albacete y será premiada por toda una vida de trabajo

A sus 90 años, Segunda continúa levantando cada mañana la persiana de su tienda en la circunvalación de Albacete. "Me levanto a las 5, a las 6, a las 7 ya estoy aquí", confiesa, una rutina que ha mantenido durante toda su vida. A pesar de su edad y de sentirse renqueante, afirma: "Pero yo me siento bien". La historia del negocio se remonta a muchos años atrás, cuando su marido lo inició tras regresar del extranjero. Desde entonces, la tienda ha resistido el paso del tiempo y la competencia de los grandes supermercados, que han cambiado los hábitos de consumo. Su fórmula, según explica, es ser más económicos: "Cargar, cargar, cargan en los grandes, y porque son más caros que yo, que yo soy más barata que los grandes". Con jornadas que se extienden hasta 15 horas diarias, la vida personal de Segunda ha quedado en un segundo plano, una realidad que afronta con una sonrisa. "Ay, mi vida personal, no tengo ninguna. No tengo vida, nada, no tengo nada", explica, admitiendo que pospone incluso las visitas al médico. Su hijo, que creció en la tienda, también dedica "el pobre día y noche" al negocio, aguantando hasta que llegue su jubilación. Segunda recuerda los tiempos de la guerra y el trabajo duro en el campo como parte de una vida que "ha sido, digamos, muy duro". Sin embargo, ese esfuerzo se tradujo en un negocio bien gestionado. Compara aquella ética de trabajo con la de ahora: Este próximo 8 de marzo, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, el Ayuntamiento de Albacete le otorgará un reconocimiento a su trayectoria. La noticia la tomó por sorpresa, tal como relata: "Me ha sorprendido, porque no esperaba yo nada. Cuando vinieron el otro día las concejalas del alcalde, dicen que sí, que venimos a darle un premio". A pesar de la ilusión del homenaje, Segunda mantiene los pies en la tierra y su sentido del humor intacto. "Bueno, pues, haced lo que queráis, y ahora, pues, me darán eso que dan, una medalla, digo yo", comenta con naturalidad. Ante la sugerencia de pedir una calle con su nombre, bromea: "Bueno, mira, que me manden un millón de euros y así vamos, mejor". El negocio de Segunda se ha convertido en un lugar de referencia y memoria viva en Albacete, un ejemplo de comercio de cercanía que resiste mientras el mundo cambia. Su historia es un testimonio de una vida de sacrificio y trabajo, demostrando que hay legados que no se jubilan. Mientras tanto, Segunda sigue ahí, firme detrás del mostrador.