El Ayuntamiento de Logroño ha habilitado ocho nuevas plazas de aparcamiento reservadas para personas con movilidad reducida (PMR), elevando el total a más de 370 en toda la capital riojana. Estas nuevas plazas, que ya están operativas, se encuentran en la Avenida de Portugal, Poniente, La Campa, Tirso de Molina, aparcamiento de San Gregorio, Duques de Nájera, Marqués de Larios y Avenida de la Paz. Pese al incremento, los usuarios piden que el número siga subiendo y, sobre todo, piden que el resto de conductores seamos respetuosos y empáticos con sus necesidades especiales. Y es que, cada año, se interponen unas 400 denuncias por ocupación indebida de plazas en la capital riojana. Para poner los datos en contexto, Logroño cuenta con más de 370 plazas para una población de 152.626 habitantes. En comparación, ciudades cercanas como Vitoria, con unos 260.700 habitantes, dispone de aproximadamente 1.500 plazas reservadas. Por su parte, Burgos, con una población más similar a la de Logroño, en torno a los 175.000 habitantes, roza las 500 plazas para personas con movilidad reducida. Más allá de los números, la experiencia diaria de los usuarios revela un problema de civismo. Pedro Antonio García, que utiliza estas plazas desde hace 18 años, considera que la noticia del aumento "por supuesto que es buena", pero señala que todavía queda camino por recorrer para alcanzar a las ciudades limítrofes. Para él, el principal obstáculo es la falta de concienciación: "nos falta, pues eso, un poco de educación, conciencia, que esas denuncias se vayan reduciendo". Pedro recuerda en COPE Rioja que nadie está exento de necesitar uno de estos aparcamientos en algún momento. "No estamos libres nadie de de tener que utilizar estas estas plazas, y es que es que de un momento a otro te puede cambiar la vida", afirma. Su propia vida cambió hace 18 años, y desde entonces depende de estas facilidades para su día a día. Las dificultades van desde el uso indebido de las plazas hasta la falta de consideración de otros conductores. "A mí me han aparcado, he dejado el coche y me aparcan pegadito, pegadito, que es casi imposible ni de meter la llave, para abrir la puerta", relata Pedro. Esta situación es especialmente crítica para personas que, como él por su prótesis o quienes usan silla de ruedas, necesitan abrir la puerta completamente para poder entrar o salir del vehículo. La falta de empatía se refleja en las 400 denuncias anuales que se imponen en Logroño por ocupar estas plazas sin autorización. Para concienciar sobre ello, el Ayuntamiento lanzó la campaña "Ponte en mi lugar, no ocupes mi sitio". Incumplir la normativa se considera una infracción grave, sancionada con 200 euros de multa y la posible inmovilización y retirada del vehículo por la grúa. El uso de estas plazas requiere una tarjeta oficial que se solicita en el Centro de Valoración de la Discapacidad y la Dependencia. Esta tarjeta, según explica Pedro, es un documento "bastante serio", con hologramas y fecha de caducidad, que debe estar siempre visible en el vehículo. Aunque el sistema de acreditación es seguro y está controlado, la solución de fondo, insiste, pasa por un cambio de mentalidad. "Lo que hace falta, sobre todo, es lo que hemos hablado, la educación, la conciencia, el respeto", concluye. La Rioja Sin Barreras sigue trabajando para que estas personas tengan una vida un poco más fácil, para que los 'obstáculos' extra e innecesarios se vayan derribando y eliminando. Entre sus servicios, destaca precisamente el trabajo por una mayor y mejor accesibilidad.