El auge de los pagos móviles ha transformado la forma en la que manejamos nuestro dinero. Servicios como Bizum han convertido transferir y recibir dinero en algo prácticamente instantáneo y cotidiano, eliminando la necesidad de efectivo o incluso de tarjeta física para pequeñas compras o devoluciones entre amigos y familiares. Sin embargo, la popularidad también ha atraído la atención de los ciberdelincuentes, que están ideando formas cada vez más sofisticadas para aprovecharse de los usuarios desprevenidos. Una de las amenazas más recientes es la llamada “estafa del Bizum inverso”, un método que se aprovecha de nuestra falta de atención. A diferencia de los casos tradicionales en los que salen pequeños pagos de tu cuenta sin que lo recuerdes, esta estafa se basa en solicitudes de dinero que el propio usuario acepta con prisas o sin leer bien, lo que termina en transferencias automáticas al estafador. El truco es sencillo en apariencia, pero las consecuencias pueden ser muy graves, ya que una vez que Bizum realiza la transferencia —al igual que con una retirada en efectivo— el dinero no se puede recuperar automáticamente. Bizum es una de las formas de pago más populares en España, utilizada por millones de personas para enviar dinero a familiares, amigos o comerciantes de forma inmediata. Su facilidad de uso es también su principal vulnerabilidad: muchas personas aceptan solicitudes sin detenerse a comprobar bien el importe, el concepto o quién es el beneficiario. Funciona de la siguiente manera: el usuario recibe un Bizum de cierta cantidad. Al rato, recibe un mensaje del ciberdelincuente diciendo que le ha enviado dinero por error y que lo devuelva. Obrando de buena fe, la víctima devuelve el dinero. No obstante, lo que no sabe es que el primer Bizum fue realizado desde una cuenta bancaria comprometida. Cuando el banco detecta el fraude, anula la operación inicial, pero sin devolverte la cantidad que cediste. La estafa aprovecha varios factores: la inmediatez de Bizum, la ausencia de reversión automática para pagos autorizados, y la buena voluntad de las personas. Una de las grandes diferencias entre un pago fraudulento típico y esta estafa es que no hay un cargo “no autorizado” en el sentido tradicional: tú autorizaste la transferencia al pulsar aceptar. Por eso, ni el banco ni Bizum interpretan la operación como fraude tradicional. En los pagos no autorizados (por ejemplo, cuando un malware hace que se realice una transferencia sin tu consentimiento), las entidades pueden iniciar procesos de reclamación y, en muchos casos, recuperar los fondos. Pero cuando el usuario autoriza el pago, aunque haya sido engañado para hacerlo, Bizum considera que la operación es válida, lo que dificulta enormemente la recuperación del dinero. En muchas ocasiones, la única alternativa es presentar una denuncia ante la policía y esperar a que se investigue, un proceso lento y con resultados inciertos. La prevención es clave, ya que una vez aceptada la transferencia es muy difícil revertirla. Algunos consejos útiles incluyen revisar siempre el número completo del solicitante, especialmente si el nombre mostrado es ambiguo o similar al de otra persona. Siempre es recomendable leer el concepto y el importe detenidamente antes de pulsar aceptar. En muchos casos, las estafas dependen de que el usuario actúe con prisa, sin comprobar los detalles ni verificar la legitimidad de la solicitud. Si recibes una solicitud de dinero que no esperabas, lo más seguro es ponerse en contacto con la persona o establecimiento a través de otro canal (por ejemplo, llamada o mensaje separado) antes de aceptar. Esto ayuda a evitar engaños basados en nombres parecidos o suplantaciones sutiles. También es recomendable activar cualquier mensaje de confirmación o autenticación adicional que ofrezca tu banco al usar Bizum, como verificar cada operación con biometría o código PIN, en lugar de aceptar de forma automática.