La intranquilidad se ha instalado en el sector agrario español ante la subida del precio del petróleo provocada por la guerra con Irán. El conflicto afecta directamente al golfo de Omán, un punto estratégico por donde transita cerca de un 20% del petróleo y gas licuado a nivel mundial, lo que repercutirá de forma inevitable en el precio de los combustibles y los abonos. El portavoz de la Organización agraria UPA en Salamanca Carlos Sánchez, explica en declaraciones a COPE Salamanca, que esta situación agrava un problema que ya ahoga a los agricultores, cuyos precios de venta para productos como los cereales o las patatas son tan bajos que no compensan los costes de producción. Si a esto se suma el encarecimiento del combustible, imprescindible para arar, sembrar o regar, las consecuencias para la viabilidad de las explotaciones son críticas. La incertidumbre ya se ha reflejado en los mercados, con un aumento del 20% en el precio del petróleo Brent en los últimos días y sin un techo a la vista. Esta volatilidad, según denuncian desde el sector, ocasionará una transmisión inmediata del sobrecoste a los combustibles, aunque el crudo con el que se fabriquen se haya comprado mucho más barato. Como suele ocurrir, "el precio sube como los cohetes, pero baja como las plumas". Ante este escenario, la organización agraria UPA ha solicitado a las administraciones que vigilen de cerca la situación para impedir que "los de siempre hagan el agosto con más beneficios a costa de un sector". Recuerdan que los agricultores no pueden trasladar el aumento de costes a sus productos y denuncian que llevan sin cubrir los gastos de producción desde el otoño de 2024. Del mismo modo, reclaman a la Unión Europea que sea "ágil en sus movimientos y decisiones" y que tome medidas si se produce un incremento desmesurado de los precios. Critican la lentitud de Bruselas en la toma de decisiones, una demora de la que se quejan amargamente: "estamos hartos a denunciar la lentitud en la toma de decisiones". Como ejemplo, señalan la reciente bajada de aranceles para los abonos, que llega cuando los cereales ucranianos llevan años entrando con arancel cero.