Un grupo de 81 propietarios de una promoción de viviendas en Novo Mesoiro (A Coruña) vive una situación desesperada. A pesar de que sus pisos están completamente terminados desde septiembre, una serie de trabas burocráticas les impide recibir las llaves, acumulando ya más de medio año de retraso. Según relata Igor, uno de los afectados, la promotora ha ido atribuyendo la demora a diferentes entidades, desde las compañías de suministros como Fenosa hasta el Ayuntamiento por la licencia de primera ocupación y, finalmente, al Registro y a la Xunta. Los propietarios han podido visitar sus futuras casas, pero no habitarlas, lo que les ha dejado en un costoso limbo. "Hay familias que están en situación crítica porque estaban de alquiler y en diciembre se dieron con la tesitura de tener que hablar con el dueño del piso para pedir una prórroga", explica Igor. Si no lo consiguen, se ven forzados a volver a casa de sus padres o a buscar un nuevo alquiler, enfrentándose a los elevados precios del mercado en A Coruña. El problema se agrava para las familias con niños, ya que algunas habían matriculado a sus hijos en el colegio de Novo Mesoiro para el presente curso escolar. Esta situación les obliga a realizar desplazamientos de hasta 30 kilómetros cada día, con el coste y el trastorno que ello implica, porque contaban con estar viviendo en el barrio desde finales del año pasado. La incertidumbre tiene también una grave vertiente financiera. El plazo para firmar las hipotecas con las condiciones pactadas vence para muchos este 13 de marzo, y no parece que la situación vaya a resolverse a tiempo. Según los cálculos de los afectados, perder esas condiciones supondría un sobrecoste de "alrededor de unos 70.000 euros en el mejor de los casos", una cifra que podría aumentar si los tipos de interés siguen subiendo. La sensación general entre los compradores es de total impotencia al ver sus casas listas sin poder entrar. "Es una impotencia hablar con la promotora, que la promotora eche balones fuera, no nos diga nada, no nos sepa decir algo concreto", lamenta Igor, resumiendo el sentir colectivo. Ante este bloqueo, el mensaje de los afectados es unánime: exigen una fecha de entrega. "Que alguien nos diga algo, que alguien nos dé una fecha, que alguien se mueva lo antes posible", reclama Igor. Reclaman a las administraciones que agilicen el papeleo necesario que les permita firmar sus hipotecas e iniciar, de una vez por todas, su nueva vida.