La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una herramienta puntual para convertirse en un interlocutor central que influye en la identidad, la autoestima y las aspiraciones de la juventud. El informe El espejismo de la IA, un reflejo incómodo con alto impacto en los jóvenes, elaborado por LLYC en el marco del 8-M, Día Internacional de la Mujer, advierte de que esta tecnología, lejos de ser neutra, está validando estereotipos del pasado y amplificando sesgos históricos. Según los datos del estudio, la IA no actúa igual con los chicos que con las chicas: el 56% de las respuestas analizadas etiquetan a las jóvenes como "frágiles", situándolas en una posición de debilidad; además, recomienda a las mujeres buscar validación externa seis veces más que a los hombres y redirige el 75% de sus vocaciones hacia la salud y las ciencias sociales.