Buena parte de lo que crees saber de los samuráis es inventado o parcial. ¿Un virtuoso guerrero japonés con impecable armadura, increíblemente hábil con su catana y movido por una lealtad inquebrantable? Pues no tanto... Mil años de historia dan para mucho y los samuráis fueron más que eso a lo largo del milenio que va desde su aparición en el campo de batalla, hacia el 1100, hasta los videojuegos actuales. Los samuráis nacieron como guerreros mercenarios en el siglo X, pagados para luchar en nombre de los miembros de la corte imperial. Y durante el siglo XII utilizaron una serie de rebeliones en las calles de la entonces capital japonesa, Kioto, para adquirir poder político y establecer en 1185 el primer shogunato (gobierno militar). La ascendente clase social de los samuráis incluía a mujeres, que del siglo XII al XVI tuvieron un gran poder. Hōjō Masako, casada con el primer shogun , actuó como regente varias veces, y era común que la esposa del señor dirigiera la defensa de un castillo sitiado. Los samuráis eran educados en combate marcial y aprendían a usar varias armas. El tiro con arco era una habilidad esencial, mucho más que el uso de la espada. También se esperaba que tuvieran cultura, y que aprendieran caligrafía, poesía, pintura y arreglo floral. En 1588, Toyotomi Hideyoshi —un campesino que llegó a ser uno de los samuráis más poderosos de la historia tras su meteórico ascenso al poder— ordenó una 'caza' de espadas para evitar que los agricultores y campesinos poseyeran armas, y comenzó a formalizar el estatus elitista del samurái. Su sucesor, Tokugawa Ieyasu, cimentó el nuevo sistema al decretar cuatro clases sociales: samuráis, agricultores, artesanos y comerciantes. Durante unos 250 años, los samuráis se convirtieron en una clase social alta que representaba el 10 por ciento de la población. El único modo de ser uno de ellos era nacer en una familia de su clase. Bajo la prolongada paz del gobierno de Tokugawa, los samuráis no tenían ya razón para luchar. Se convirtieron así en burócratas con muchos puestos del gobierno, el poder judicial... y los bomberos, muy demandados por los muchos incendios que se daban en las ciudades levantadas en madera. Con los años empezó a haber cada vez menos puestos oficiales para los nuevos samuráis, que pasaron a recibir un estipendio del gobierno, pagado en arroz, que con el tiempo fue perdiendo valor. Muchos acabaron endeudados así y algunos recurrieron al arte para ganar dinero, como el artista Utagawa Hiroshige, reconocido por sus grabados en madera. Pero la mayoría recurrió a actividades delictivas y criminales. El samurái desempleado, conocido como rōnin , se volvió cada vez más problemático para el shogunato Tokugawa, que colapsó en 1868. Se formó entonces un nuevo gobierno que, en su proceso de modernización de Japón, abolió el estatus de samurái en 1876. Desde entonces, no ha habido nuevos samuráis. Pese a ello, perviven en los medios populares como héroes del manga y el anime o protagonistas de exitosos videojuegos. Ahora, y hasta el 4 de mayo, el British Museum dedica una portentosa exposición a la larga historia de estos míticos guerreros. Samurai exhibe unos 280 objetos, entre armaduras, armas, grabados, esculturas... pero también lujosos sets de belleza, pornografía y hasta el traje negro de Darth Vader, cuyo casco acampanado se inspiró en la armadura de los samuráis.