El 3 de marzo de 2025 empezó una nueva era en Aston Martin. Fue un día grande en Silverstone, lleno de sonrisas y sobre todo, de esperanza. Adrian Newey, artífice de algunos de los monoplazas más exitosos de la Fórmula 1, comenzaba a trabajar para la escudería británica en su sede en Reino Unido. Lo hacía con un objetivo: catapultar al equipo y a sus dos pilotos, Fernando Alonso y Lance Stroll, hacia las posiciones delanteras en el curso del cambio de reglamento, el 2026. Pero 365 días y 12 meses después, la realidad es que toda aquella ilusión se ha convertido en decepción.