El Gobierno de España ha respondido con firmeza a las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Fuentes del Ejecutivo han reivindicado el papel de España como "un miembro clave de la OTAN" que "cumple con sus compromisos y contribuye de forma destacada a la defensa del territorio europeo". Además, han subrayado que el país es "una potencia exportadora de la UE y un socio comercial fiable para 195 países", incluyendo a Estados Unidos, con quien existe una "relación comercial histórica y mutuamente beneficiosa". La polémica se ha desatado tras las duras críticas de Donald Trump por la negativa de España a permitir el uso de las bases militares de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) en la guerra contra Irán. Trump ha llegado a calificar a España como un "aliado terrible" y ha afirmado haber ordenado a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, "que corte todas las relaciones con España" en el plano comercial. Esta situación surge después de que el Gobierno español advirtiera a Washington de que no autorizaría el uso de las bases para operaciones ofensivas contra Irán. Como consecuencia, Estados Unidos retiró el pasado sábado una decena de aviones cisterna KC-135T y KC-135R, cruciales para el repostaje aéreo, de las instalaciones de Rota y Morón. La ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó que "no van a realizar ninguna actuación de mantenimiento o apoyo" a dicha ofensiva desde territorio español. Trump también ha recuperado sus críticas sobre la inversión en defensa, asegurando que su disputa con España "empezó cuando cada nación europea, a petición mía, pagó el 5% (del PIB en defensa)". En realidad, el objetivo de la OTAN es del 2%, cifra que España alcanzó el año pasado. El canciller alemán, Friedrich Merz, ha apoyado la postura de Trump, afirmando que están "tratando de convencer a España de que alcance el 3% o el 3,5% que acordamos en la OTAN". Ante la amenaza de un bloqueo comercial, el Ejecutivo español ha dejado claro que cualquier revisión de la relación bilateral deberá respetar "la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU". Advierten de que, aunque la voluntad es "trabajar por el libre comercio", España no se quedará de brazos cruzados. El Gobierno ha asegurado que "nuestro país cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos", ayudar a los sectores afectados y diversificar las cadenas de suministro si fuera necesario. Expertos y analistas señalan que un embargo unilateral es prácticamente imposible, ya que la política comercial con terceros países es una competencia de la Unión Europea. Desde Moncloa sentencian que "lo que la ciudadanía pide y merece es más prosperidad, no más problemas".