Como decía Woody Allen: no tengo ninguna noticia buena que darles, ¿les sirven dos malas? Madre mía, qué década, Povedilla, es todo de no creer, pero, por lo que se ve, está pasando. Y lo que está pasando no es precisamente alentador, ni por supuesto tiene lectura positiva alguna, puesto que la acción de Trump y Netanyahu, saltándose una vez más todas las leyes internacionales y a sus propios congresos, no tiene como objetivo liberar a los iraníes de su gobierno sino a saber qué otras intenciones ocultas que a mí, lo reconozco, se me escapan.