Ya antes de la pandemia y de la actual ley educativa, la Religión fue perdiendo adeptos entre el alumnado gallego, pero la Lomloe no lo palió al rebajar su horario, suprimir su influencia a la hora de acceder a becas o en la selectividad y diluir su tradicional asignatura «espejo» en las etapas obligatorias en Galicia en la materia de Proyecto competencial. Todos ellos fueron aspectos cuestionados desde la Conferencia Episcopal Española porque la católica es la religión elegida por el 99% de los escolares que estudian esa disciplina.