Este reportaje sirve de colofón a una serie que, durante nueve días consecutivos, he venido publicando en Ultima Hora, dedicada a personas -seis hombres y tres mujeres- mayores de setenta años, todas ellas convencidas de que cualquier edad es buena para hacer deporte, de que la actividad física fortalece el cuerpo y el alma y de que, además, combate los múltiples defectos que aparecen cuando se cae en una vida sedentaria, como ocurre hoy en demasiados casos.