Argo (Ben Affleck, 2012) narra una operación encubierta en Irán como falsa producción cinematográfica. Trump simuló negociar hasta que el portaaviones USS Gerald R. Ford llegó a las costas de Israel para crear un escudo protector sobre este país, al que ahora se unirá el Charles de Gaulle francés. El ataque -sin autorización del Congreso y con las gastadas excusas: armas de destrucción masiva (Irak), lucha contra la droga (Venezuela) y amenaza nuclear (Irán)- busca una nueva apropiación de sus riquezas petroleras.