Nuestro gobierno y la mayor parte de los españoles (no creo que haya mucha duda, somos una sociedad profundamente antibelicista) estamos en el lado, no sé si bueno, pero sí justo y decente: el lado de la legalidad, la diplomacia y el rechazo a la unilateralidad. Y una vez más, la derecha se ha colocado al otro lado de la raya, como en su día en Irak ¿Está Pedro Sánchez en “el lado correcto de la historia”, como dice Susan Sarandon ; o por el contrario se ha equivocado de lado, como le acusa el ministro de Exteriores de Israel ? ¿Lo están Francia, Alemania y Reino Unido , dispuestos a atacar Irán para defender sus intereses en la región? ¿Sigue a esta hora en el lado correcto el primer ministro británico, después de que Trump se haya mostrado decepcionado con su poco ardor guerrero? ¿Existe un lado bueno de la historia, o hace falta VAR para saber si uno está en él o ha pisado la línea? El lado bueno de la historia siempre es discutible, aunque la mayoría tengamos clarísimo que estamos en él. Suele coincidir con el lado de los vencedores en cada momento, y muchos años después serán los historiadores y los nuevos valores de cada tiempo los que reconsideren cuál fue el lado bueno de la historia y dónde estuvo cada uno. Quien hoy se dice en el lado soleado, tal vez será recolocado a la sombra por las generaciones futuras. A estas alturas no vamos a reescribir las Guerras Púnicas, donde los romanos fijaron para la eternidad el lado bueno; pero nuestro tiempo todavía puede ser sometido a inesperadas relecturas en el futuro. Recordemos aquello que dijo Díaz Ayuso de que “cuando te llaman fascista es que estás en el lado bueno de la historia”: creímos que era una bobada, o una provocación, y tal vez era visión de futuro. El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán ha dibujado otra vez una línea en el suelo: los que se queden a su lado, estarán en el lado correcto; y los que permanezcan al otro, que se preparen que tal vez sean los siguientes. Nuestro gobierno, con su decisión de no permitir el uso de las bases norteamericanas, y la mayor parte de los españoles (no creo que haya mucha duda, somos una sociedad profundamente antibelicista) estamos en el lado, no sé si bueno, pero sí justo y decente: el lado de la legalidad, la diplomacia y el rechazo a la unilateralidad. Y una vez más, la derecha se ha colocado al otro lado de la raya, como en su día en Irak. Los que apoyan la barbarie trumpista y sionista que está incendiando medio planeta, dicen que lo hacen en defensa de la democracia y los derechos humanos. Sí, claro. Otra guerra justa y humanitaria, que parecemos nuevos. Casi prefiero cuando son sinceros y justifican su apoyo en el miedo a sufrir represalias de Estados Unidos , o que nuestros aliados nos den la espalda en caso de agresión. De Marruecos, que siempre aparece en el argumentario. Derechita cobarde en materia internacional, eso parece. Del lado del abusón, no sea que se revuelva contra nosotros o deje de protegernos. Lo que pasa es que la línea que marca Trump no deja de moverse. En ese caso, la mejor estrategia es permanecer en el mismo sitio, que sigue siendo el justo y decente. En cambio, quienes quieren estar en el lado que creen correcto, el de Trump, van dando pasitos tras él para no salirse, siguiendo la vieja lógica de los hechos consumados. Ayer Venezuela, hoy Irán, mañana ya veremos. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar?