Sánchez y Demi Moore

Está una llena de inquietud y miedo ante la nueva guerra iniciada por Trump, los consejos del gobierno de Chipre a sus habitantes de que se hagan pronto con el ya famoso kit de supervivencia y el buenismo obvio e irritante de Albares en su eterno, empalagoso, campanudo y rimbombante estilo de cardenal florentino de la época de Borgia, sobre la maldad de la violencia y todos esos lugares comunes que ya empachan. Y más harta que nunca de quienes se colocan o colocan a quienes comulgan con sus ideas en el lado correcto de la historia, esa petardez grandilocuente vacía de significado y apestosa de ideología. Por eso dejo de leer las crónicas sobre los Goyas a las que acudí como alivio mundano, donde Susan Sarandon peloteó al presidente español precisamente por su lugar en la historia y por ser alto y guapo, no sé exactamente si por ese orden.