Sin rumbo y sin frenos

La lógica de la globalización era que los países pobres como China (o para el caso Méjico) asumían la manufactura de los productos que diseñaban los ingenieros de los países ricos, beneficiando a ambos extremos de las cadenas de producción. El nivel de integración llegó a tal extremo que los componentes semielaborados cruzaban varias veces las fronteras hasta que el montaje definitivo permitía poner en el mercado el producto acabado. Se crearon tres grandes bloques mundiales, con los chinos por un lado fabricando productos de escaso valor añadido a un precio irrisorio, los europeos con sus automóviles de alta gama y sus productos de lujo y finalmente los norteamericanos consumiendo de forma voraz lo que chinos y europeos fabricaban merced a los beneficios de sus grandes empresas de base tecnológica y proyección global. Todos contentos y felices. ¿Qué es lo que ha fallado ahora para que todo este esquema haya saltado por los aires y hayamos entrado en una fase caótica?