La frágil promesa de la democracia

Durante un tiempo, el mundo pareció avanzar en una dirección reconocible. Desde los años setenta y, sobre todo, tras el final de la Guerra Fría, la democracia dejó de ser una rareza geográfica para convertirse en una aspiración ampliamente compartida. La llamada tercera ola democratizadora se extendió por regiones muy distintas, alimentando la sensación de que, con todas sus imperfecciones, existía un rumbo común.