Hablamos con tanta naturalidad del odio que hemos terminado por creernos que de verdad rige este desconcertante mundo en el que nos ha tocado cohabitar, donde el amor ha sido extraña y deliberadamente arrinconado como si fuera cosa de ilusos de otro tiempo. Tuvo que aparecer Bad Bunny en un evento tan global y masivo como la Super Bowl para recordarnos algo tan básico y sencillo como que solo el amor es más fuerte que el odio . A partir de ahí, ya sí, nos dimos cuenta de que era así. Aunque, al mismo tiempo, desde la ultraderecha se procedió ipso facto a ridiculizar esa idea , pues otra respuesta no tienen para tratar de desactivar el poder de semejante afirmación. Pero algo está cambiando. La palabra 'amor' está definitivamente más presente entre nosotros. Más que nunca en el tiempo reciente. "El amor está empezando a ponerse de moda . Hablar de amor es cíclico, y ahora llegamos a un ciclo en el que vuelve a estar de moda", afirma Lucila Rodríguez-Alarcón, autora del ensayo Activistas del amor (editorial La Imprenta, 2025), para quien este resurgimiento "tiene mucho que ver con el momento, con los gobiernos autoritarios que estamos viendo cómo están funcionando y que llevan al ser humano al extremo ". "Eso está pasando en Estados Unidos, Gaza, Irán... también en España con el tema de la vivienda, o las catástrofes como las riadas de Valencia y el accidente de tren de Adamuz", apunta a infoLibre la autora, también directora de la Fundación porCausa , dedicada a la investigación y el periodismo sobre migraciones, antes de todavía profundizar otro puntito más: "Cuando llevas al extremo al ser humano, sale toda la bondad que tiene. Y sale el amor y, de repente, la gente se empieza a ayudar la una a la otra y quiere participar. Los autoritarismos también producen ese efecto rebote ". En este contexto que tanto nos abruma en marzo de 2026 es donde Activistas del amor se convierte en una reivindicación de este sentimiento como motor para transformar el mundo , al tiempo que indaga en cómo el cambio del paradigma de la comunicación que aparece de la mano de la digitalización global ha afectado a nuestras sociedades y nos ha encerrado en un marco del que no podemos escapar, aunque no nos hace bien: "Este libro es una reflexión sobre el tipo de sociedad en la que vivimos y por qué este tipo de forma de vivir o de estructura social nos hace tanto daño ". También es, al mismo tiempo, "un llamamiento a la acción ", porque ya ha llegado el momento de que nos pongamos manos a la obra para provocar el cambio necesario en un momento en el que "hay más depresión que nunca, más soledad no deseada que nunca, más sensación de fracaso que nunca en la historia de la humanidad". "Sabiendo que estamos viviendo eso, el cambio que tenemos que hacer está muy relacionado con priorizar el bien común sobre el bien individual . Y eso es lo que yo denomino amor. El amor como un acto político, como una forma de construir sociedades en las que entendamos que si tú te arreglas sola y luego te encuentras con que todas tus amigas que están mal, vas a volver a estar mal", defiende. De manera que, a su juicio, "lo más importante es que todo el mundo esté bien , porque cuando todo el mundo está bien, tú también". Y defiende llegados a este punto, asimismo, el uso mismo de la palabra amor, simple y llanamente porque es la " antítesis del odio " y "no hay otra" que sea exactamente eso: "A nadie le cuesta hablar de odio. Todo el mundo está con el odio para arriba, el odio para abajo, y hablas de amor y es como '¡Dios mío! ¿ Qué está diciendo ?'. Pero, ¿cuál es la antítesis del odio? El amor. Es que no hay otra palabra. Y si no tenemos una definición común de amor, no podemos construir nada que se base en ese concepto". "Yo lo que creo es que el amor es una herramienta de cambio tan potente que la han denostado para que no se pueda utilizar", advierte la autora, para quien el cambio de marco se está produciendo ya a partir de la " comprensión de que es necesario reivindicar la bondad del ser humano para poder sobrevivir a esto que está pasando porque, si no, nos morimos ". "Y todo lo que estamos diciendo gira en torno al hecho de que tú decides construir a través del amor. No es una cosa que te sucede, es una decisión. Así, entendiendo la política como todo aquello que haces o dejas de hacer, porque política también es no hacer, identifico el amor como una decisión que marca el conjunto, todo el marco político de todo lo que tú haces", explica. Porque, según sus propias palabras, "el amor es constructivo y el odio es destructivo , por eso es muy cansino lo del odio, porque tienes que seguir odiando constantemente a más". Pero, recalca, "el amor construye y ayuda a crear, es creador ", de manera que "todo lo que es acción a través del amor hace políticas del amor, donde buscas igualdades , donde buscas querer a la gente tal y como es y no intentar cambiarla, donde lo comunitario es primordial". "A mí, a veces me responden que soy una hippie , pero es que eso no es malo. Los hippies fueron una cultura que cambió completamente la política de Estados Unidos, que luchó y que consiguió un cambio en los derechos fundamentales de las personas que se extendió a todos los países occidentales. No fue un movimiento malo, pero lo han querido convertir en algo malo", lamenta. A partir de estos planteamientos, y reflexionando sobre la importancia del feminismo en esta transformación, Rodríguez-Alarcón propone que "todas las diferentes fuerzas de cambio progresista" deben "ser muy valientes y no renunciar" a lo que consideran "esencial". "Y no prescindir, por ejemplo, del amor a la hora de construir los movimientos. Bell Hooks —escritora y activista estadounidense— dice que en un momento dado las luchas feministas se complejizan tanto que empieza a haber una voluntad de avanzar sobre cosas muy complejas, pero se olvida la esencia misma del movimiento, y que el día que el movimiento feminista pierde el amor , se pierde a sí mismo", comenta. Y todavía prosigue: "No creo que el amor sea una cosa exclusiva del movimiento feminista, pero tenemos que ser muy valientes y reconocernos. Pasa igual con el progresismo en general. Es decir, ¿por qué no vamos a hablar en el progresismo de amor? ¿Porque es ingenuo ? No, no es ingenuo. Es más real que el odio, que es la excepcionalidad del ser humano. Y cuando tú sacas el amor del ámbito de lo privado y lo llevas al ámbito de lo público , de lo abierto, y de la política, creas de otra forma. Y, evidentemente, al marco del odio no le interesa que esté el amor, porque es lo contrario. Lo que dijo Bad Bunny es verdad: el odio solo se cura con amor". Para demostrar que este cambio de marco del odio hacia el amor funciona no duda la autora en personificar en un caso y un momento muy concreto: "¿Te acuerdas de lo que le dijo Manuela Carmena a Esperanza Aguirre en un debate en Telemadrid? Esperanza empezó a decir 'porque tu marido no ha pagado y tu marido ha echado a los trabajadores y tu marido tiene un chanchullo y tu marido no sé qué'. Manuela ahí ganó las elecciones , en ese debate, porque la miró con una cara de compasión absoluta y le dijo 'Ay, Esperanza, qué pena que hayas tenido que llegar hasta este punto para hacer política! Me da mucha pena que tengas que pasar por esto, la verdad. Lo siento mucho por ti'. Esperanza se quedó muerta y no supo responder. Se quedó ahí, y ese es un claro ejemplo de ganar a través de una narrativa de activismo del amor". Menciona también a este respecto a Jacinda Ardern , primera ministra de Nueva Zelanda de 2017 a 2023, que es también "cien por cien activismo del amor en todo lo que expresa en su forma de construir la narrativa política, nada confrontativa". Considera Rodríguez-Alarcón, además, que es "increíble" todo lo que está pasando en Estados Unidos en respuesta a Trump: " Mandani , el alcalde de Nueva York, es el exponente más fuerte, pero hay más en otras zonas. Por ejemplo, en Portland los activistas anti-ICE van disfrazados con trajes hinchables, de diplodocus o lo que sea, mientras les dan con las porras. O Gavin Newsom , gobernador de California, que utiliza el humor para reírse de cosas extremadamente serias y graves. Eso también es muy activista del amor".