Hace ya muchos años que la industria española de elaborados de productos del mar perdió la vergüenza a dar sorpresas y exhibir sorpassos. Si hasta los años 2013 y 2014 el Grupo Pescanova miraba año tras año a su competencia desde el torreón inexpugnable del número 1 —aunque con cuentas maquilladas, eso sí, dictaminado por sentencia firme en el Supremo—, los rankings por cifras de negocio ahora sí que van mudando, tanto por la irrupción de nuevos proyectos como por la desaparición de otros, otrora considerados intocables. Actores de máxima relevancia como Worldwide Fishing Company (Wofco), Lanzal, Frioantartic, Cabomar o Profand o bien no existían en aquel momento o aparecían diluidos en el listado de las top del sector, ya fuera por facturación o por toneladas. Otros —Grupo Botas, Atunlo, Pescados Rubén, Grupo Amasúa, Videmar— o perdieron fuelle o, en su mayoría, bajaron la persiana.