«Este ano non lle toca», respondió, en otoño, el Gobierno de Cangas a las demandas vecinales de podar arboledas en calles y otros espacios públicos municipales, como la avenida de Marín, Eugenio Sequeiros o los jardines de Félix Soage. El motivo, argumentaron, era que las podas excesivas e inadecuadas dañaron ejemplares, que en consecuencia padecen enfermedades o están debilitados por errores de los últimos años, y así lo avalan los informes que manejan. Sin embargo, ni el anuncio ni el criterio de los políticos se ha cumplido en la práctica y no parece coincidir con el de los jardineros que están aplicando una poda «drástica» a decenas de árboles en el centro urbano, como es el caso de la avenida de Marín, coincidente con peticiones de los vecinos.