Renfe ha dado un paso estratégico para transformar la gestión de sus Planes Alternativos de Transport (PAT) por carretera. La operadora ferroviaria ha aprobado la licitación pública para la creación de una nueva empresa de autobuses. El objetivo principal es asumir directamente los trayectos que no pueden realizarse en tren debido a incidencias o a las cada vez más frecuentes obras en la infraestructura. Con esta decisión, la compañía pretende reducir su dependencia de proveedores externos, optimizar sus operaciones y, sobre todo, ofrecer una solución más rápida y eficaz a los miles de viajeros afectados por las interrupciones del servicio. El nuevo enfoque se materializará a través de una sociedad de propósito específico, en la que Renfe ostentará una participación del 49%, mientras que el 51% restante corresponderá a la empresa adjudicataria que gane el concurso. Este socio privado será seleccionado mediante un contrato marco a largo plazo, lo que garantizará una colaboración estable y predecible. Este modelo de gestión compartida busca combinar la experiencia en el transporte de viajeros de Renfe con la especialización y flexibilidad de un operador privado del sector de autobuses. La nueva filial se encargará de forma centralizada de toda la logística que implican los PAT. Uno de los pilares de esta iniciativa es asegurar una flota estable de autobuses y personal de conducción suficiente para atender las necesidades en todo el territorio. La dirección de Renfe confía en que esta estructura permitirá una gestión más profesionalizada y previsible del servicio. El propósito es, tal como ha comunicado la propia compañía, "ganar eficiencia y dar una respuesta más ágil a los viajeros" ante cualquier eventualidad. Esto contrasta con el modelo actual, donde la disponibilidad de vehículos y conductores depende de la contratación puntual a múltiples empresas, con las dificultades que ello conlleva. El aspecto económico ha sido determinante en la toma de esta decisión. Según las estimaciones de la operadora, este nuevo sistema de gestión tiene un coste estimado de 61,5 millones de euros, pero permitirá reducir la factura anual de los transportes alternativos por carretera entre un 10% y un 15%. Esta rebaja se traduce en un ahorro directo de entre 9 y 13 millones de euros cada año. Si se mantiene esta proyección, el ahorro acumulado en un periodo de diez años podría situarse en una horquilla de entre 90 y 130 millones de euros, una cifra muy significativa que mejorará la eficiencia financiera de la compañía pública. La inversión inicial en la creación de la nueva sociedad y el establecimiento del contrato marco se vería, por tanto, compensada a medio y largo plazo. La internalización parcial del servicio no solo busca mejorar la calidad y la agilidad, sino también optimizar los recursos públicos y proteger a la compañía de la volatilidad de precios del mercado de alquiler de autobuses, especialmente en momentos de alta demanda o en zonas con poca oferta de vehículos. Renfe justifica este cambio de modelo por el crecimiento "sin precedentes" que están experimentando las obras de mejora en la infraestructura ferroviaria en toda España, muchas de ellas impulsadas por Adif. Estas actuaciones, aunque necesarias para modernizar la red, obligan a interrumpir la circulación de trenes con una frecuencia cada vez mayor, lo que dispara la necesidad de activar los Planes Alternativos de Transport por carretera. La compañía ha constatado que la dependencia de terceros para organizar estos dispositivos se ha vuelto insostenible. En este sentido, la empresa considera que el modelo tradicional de contratación puntual de autobuses es “insuficiente” para responder al escenario previsto. Entre los principales problemas detectados se encuentran la escasez de vehículos disponibles en el mercado, especialmente en picos de demanda, y la falta crónica de conductores profesionales. A esto se suma la dificultad para movilizar rápidamente una gran cantidad de recursos en caso de una incidencia imprevista, lo que a menudo genera retrasos y malestar entre los usuarios. La nueva filial nace con la vocación de resolver estas carencias estructurales. Además, el corte de la línea R3 de Rodalies se prolongará hasta la primavera en el tramo final de la línea, que conecta Ripoll con Puigcerdà y La Tor de Querol, siendo esta última la estación que enlaza con los ferrocarriles franceses. El motivo es que Adif ha decidido adelantar unos trabajos de reparación de la estructura de los túneles de Toses (3.940 metros) y Ribes de Freser (83,9 metros), en la comarca del Ripollès, que inicialmente estaban previstos para el próximo año. Finalmente, se ha optado por ejecutarlos de forma simultánea con el resto de obras que se están llevando a cabo en otros puntos de este tramo para reparar diversas incidencias causadas por los temporales. Las intervenciones tienen carácter preventivo y su objetivo es alargar la vida útil de estos elementos estructurales.