La veneración al Cristo de Medinaceli no es solo un rito religioso, sino también un acto de identidad colectiva en Málaga. Padres y abuelos transmiten esta práctica a hijos y nietos, consolidándola como una cita ineludible del calendario espiritual y cultural de la ciudad. Cada primer viernes de marzo está marcado en rojo en el calendario devocional de la ciudad. La piedad popular se desborda en la calle Granada. La parroquia de Santiago Apóstol vuelve a convertirse en escenario de una de las expresiones de fe más profundas y auténticas. Y sencilla. Desde primera hora de la mañana y a lo largo de toda la jornada, miles de devotos acudirán a venerar al Señor Cautivo y Rescatado, que volverá a estar expuesta al culto de manera ininterrumpida, como es tradición.