Niño Becerra, economista, avisa a los españoles de las consecuencias de la guerra en Irán: «Imaginen el impacto de la inflación»

El mundo tiembla también con las consecuencias económicas que puede traer la guerra en Irán. Los primeros efectos ya se han notado en el precio de la energía. El gas se ha disparado y el barril Brent ha aumentado su precio un 8% en los primeros compases del conflicto. Pero las consecuencias más directas para los consumidores han llegado de la mano del precio de la gasolina y el diésel. En las gasolineras se registran algunas colas y leves subidas de precios. Pero los próximos días , entre siete y quince, será cuando se refleje la verdadera situación. Más allá de este efecto a corto plazo, hay otras consecuencias que pueden acabar llegando al consumidor. De esa situación, ha hablado el economista Santiago Niño Becerra en su cuenta de X. Becerra señala que «abolsutamente todas las guerras, invasiones y ataques que se han producido desde el origen de los tiempos han tenido un origen económico». El economista destaca que en la actualidad Irán es el noveno productor de petróleo del mundo y el trecero de gas, al margen de lo que pudiera producir «con las inversiones adecuadas». China será uno de los grandes perjudicados porque se abastece de crudo de Venezuela, Irán y Rusia, explica Becerra. En el caso de Europa, «el 15% del gas que llega pasa por el estrecho de Ormuz, a espaañ entre el 5 y el 8% en el caso del petróleo y el 6% en el caso del gas». Con esta situación, subraya el también profesor, quien gana es Estados Unidos: «Reafirma su liderazgo planetario como productor de petróleo y gas, un competidor desaparece temporalmente hasta que haya un cambio de Gobierno, el cierre de Ormuz afecta a la oferta y hace que el precio aumente, lo que beneficia a las petroleras de Estados Unidos». Además, Irán puede atacar refinerías de Arabia Saudí, lo que puede aumentar el precio del petróleo. Todo ello «no sería compensado por el aumento de oferta anunciado por otros productores» y «los efectos de la economía serían generalizados porque el petróleo y sus derivados se utilizan para todo». ¿Pero qué pasaría en España? Becerra cuenta que Goldman Sachs ya estima que un cierre prolongado de Ormuz subiría un 130% el precio del gas. «En España podría suponer un aumento del precio de la electricidad de un 35%», insiste. Pero no solo eso: «Imaginen el impacto sobre la inflación, los mercados de valores, la cotización de divisas, la inversión productiva». Santiago Niño Becerra zanja su análisis resaltando que todo es economía, más allá de las consecuencias políticas.