El fajín frustrado

Tengo la sensación de que la no juramentación de Hernando de Soto como presidente del Consejo de Ministros –más allá de las inaceptables y poco elegantes formas del desenlace– no se debió a un supuesto engaño del actual inquilino de Palacio, sino a que José María Balcázar olió la posibilidad de ser uno más de los presidentes retirados por el Congreso.