La dieta que acelera el cáncer de mama

¿Hasta qué punto lo que comemos influye en un mejor pronóstico del cáncer ? Ya se sabe que la alimentación tiene un valor preventivo, pero ahora los estudios también se centran en averiguar si la dieta puede mejorar o empeorar las expectativas de la enfermedad. El último lo ha llevado a cabo un equipo multidisciplinario de investigadores de la Universidad de Princeton. Los resultados se publican este martes en la revista APL Bioengineering, de AIP Publishing. Adoptaron el enfoque de crear tumores idénticos modificados genéticamente y cultivarlos en condiciones que imitan la composición sanguínea de pacientes con diferentes dietas. «Esperábamos identificar condiciones dietéticas que ralentizaran el crecimiento tumoral. En cambio, encontramos una condición dietética —una dieta alta en grasas— que aceleró el crecimiento tumoral», explica la autora Celeste M. Nelson. Los investigadores diseñaron un modelo tumoral utilizando un medio similar al plasma humano para recrear un microambiente más realista alrededor de los tumores. Esto les permitió replicar los efectos bioquímicos de los nutrientes de los alimentos. Como resultado, pudieron aislar nutrientes específicos y sus efectos, y examinar de cerca la reprogramación metabólica que ocurre en las células cancerosas. En concreto, el estudio se centró en el cáncer de mama triple negativo , un subtipo particularmente difícil de tratar. Examinaron cuidadosamente la estructura, el crecimiento y la propagación de las células cancerosas y cómo estas características varían según cuatro condiciones dietéticas diferentes que pueden presentarse en el cuerpo humano: niveles altos de insulina, glucosa, cetonas y grasas. Así descubrieron que una dieta rica en grasas acelera el crecimiento y la invasión tumoral . También que provoca un aumento de la enzima MMP1, que degrada la matriz extracelular y se asocia con un mal pronóstico. Con sus resultados, los investigadores podrán aplicar su método a otros subtipos y escenarios de cáncer de mama. Los investigadores señalan que estudios previos que han examinado la conexión entre la dieta y el crecimiento tumoral no tenían en cuenta la complejidad de los sistemas interconectados del organismo. La interacción entre el sistema inmunitario, los tejidos humanos implicados en el metabolismo y el microbioma de billones de microorganismos del cuerpo influye en el comportamiento de las células cancerosas. Además, las células del cuerpo están bañadas por un fluido acuoso, llamado líquido intersticial, que fluye continuamente alrededor de las células. Trabajos anteriores que examinaron cómo los nutrientes de los alimentos actúan en los tumores han tenido dificultades para replicar este flujo constante de nutrientes alrededor de las células. «Las células se cultivan típicamente en medios saturados de azúcares y otras sustancias bioquímicas en niveles que no coinciden con los observados en el cuerpo humano. Nuestro estudio demuestra que las células tumorales se comportan de manera diferente cuando se cultivan en medios con la misma composición bioquímica del plasma humano», apunta Nelson. Los investigadores valoran utilizar sus resultados para examinar más a fondo la compleja interacción entre la dieta y diversas terapias contra los tumores. «Planeamos utilizar el mismo sistema y definir si los tumores responden de forma diferente a la quimioterapia al cultivarse en medios que imitan las diferentes condiciones dietéticas. Esto permitiría a los médicos recomendar qué debería comer un paciente si se le prescribe una terapia específica», concluye Nelson. No es la primera vez que se apunta a que las grasas favorecen la metástasis. El año pasado, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) descubrieron que una dieta rica en grasas activa mecanismos que facilitan la diseminación del cáncer de mama en modelos animales. Los resultados se publicaron en 'Nature Communications'