Alicia Gallego, candidata a la presidencia de las Cortes de Castilla y León por la Unión del Pueblo Leonés (UPL), ha repasado su trayectoria personal y política desde un lugar especial: el Instituto Valles de Luna, en Santa María del Páramo, donde estudió. Allí, donde ya ejercía como delegada de clase, comenzaron a forjarse sus inquietudes políticas y su vínculo con el leonesismo. Aunque de pequeña soñaba con la medicina y le "hubiera gustado ser psiquiatra", su camino profesional la llevó hacia la abogacía y más tarde a ejercer como funcionaria pública. Describe esta última etapa como "un tema apasionante el de servir a la ciudadanía". Su entrada en la política fue, según explica, "un conjunto de circunstancias". El contacto con el mundo rural y la posibilidad de participar de forma activa en su municipio para mejorar servicios como la sanidad, cultura, educación y los servicios sociales la impulsaron a empezar como concejal. Hoy, como alcaldesa de su municipio, siente "mucho orgullo". Para Gallego, el mayor beneficio de su cargo es "salir a la calle y poder ver cómo tus proyectos se hacen realidad", lo cual considera "muy satisfactorio". Sin embargo, también reconoce la frustración que suponen "las barreras que hay de colaboraciones con otras administraciones", que a menudo frenan la rapidez necesaria para solucionar los problemas de los vecinos. Pese a las dificultades, la candidata de UPL se queda con el lado positivo. Su objetivo es "afrontar una mejora del mundo rural que es tan necesario" y ser la voz para que quien elija vivir en un pueblo pueda disfrutar de servicios públicos de calidad. Se define a sí misma como una persona que ha evolucionado desde la joven "discreta" y "buena estudiante" que era. Ahora se considera "más seria" debido a que la política le "absorbe mucho tiempo personal". Sigue aplicando la máxima de "primero escuchar y después hablar" y, aunque se describe como "muy cabezona", destaca como virtud su flexibilidad para adaptarse a las circunstancias. En su tiempo libre, compatibiliza las películas en familia con la lectura de novelas para evadirse. Prefiere la playa para las vacaciones familiares y la montaña para desestresarse. Entre sus gustos se encuentran el color azul, las alubias caseras "que sean de León" y la música pop de los 80, aunque también confiesa que le gusta mucho la copla. Se considera muy familiar y busca siempre "llegar a casa y estar con los míos". Sobre su hija, espera que sea "una mujer libre, formada y que elija su camino", apoyándola si decidiera entrar en política o si prefiere cualquier otra vía donde pueda alcanzar una "vida más plena".