"En esta hora lo que toca es actuar, no lamentar", subraya el comunicado de la Fundación FAES, liderada por José María Aznar, en el que carga contra la decisión de Pedro Sánchez de plantarse contra el modelo de intervencionismo internacional que la Administración Trump viene desarrollando desde principio de año. A pesar que desde la presidencia del Gobierno español se ha subrayado que el régimen de los ayatolás oprime cruelmente a la población iraní, desde FAES remarcan que se debe "contribuir a la caída del régimen" y que "toda ocasión es buena si permite la liberación del pueblo iraní". La fundación comandada con Aznar ha sido especialmente incisiva a la hora de pronunciarse en relación a este conflicto y la postura adoptada por el Ejecutivo nacional, que ha considerado que no se deben apoyar las acciones de Estados Unidos e Israel. Así, además de exponer como "presuntas" las violaciones del derecho internacional que está llevando a cabo EEUU, FAES ha remarcado que la actitud adoptada por Pedro Sánchez es "vergonzosa", además de indicar que es "peligrosa y nos compromete a todos", a pesar de que Europa comienza a poner del lado del líder español. Recurriendo a un argumento utilizado por la extrema derecha, la Fundación FAES subraya que "el totalitarismo islámico es un proyecto global que ya está intentando imponer en suelo europeo su inversión de valores y su frenético antisemitismo" y remarca que "cuando la política renuncia a enfrentar el peligro, no sobrevive ningún derecho". Aznar, quien ya llevara a España a participar en conflictos internacionales cargados de polémica de la mano de Estados Unidos y Reino Unido, expone a través de FAES que a Pedro Sánchez "no le basta con levantar un muro entre españoles; ahora le vemos empeñado en aislar España entera de sus aliados". No solo eso, sino que FAES indica que "la postura de Sánchez y sus socios de izquierda es irresponsable, hipócrita y radicalmente equivocada". José María Aznar y la guerra de Irak El expresidente del Gobierno de España y FAES invocan ahora la necesidad de "actuar" junto a Washington sin titubeos, si bien en el recuerdo sigue qué supuso aquella última vez que España siguió ese camino sin respaldo social ni cobertura jurídica clara. En 2003, el Gobierno de José María Aznar decidió apoyar la invasión de Irak promovida por George W. Bush y Tony Blair, pese a que los ciudadanos salieron a la calle en toda España para oponerse a la guerra. Aquella decisión se tomó sin una resolución expresa del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizara el uso de la fuerza y bajo el argumento, hoy desacreditado, de la existencia de armas de destrucción masiva en manos de Sadam Husein. La famosa foto de las Azores no solo simbolizó el alineamiento incondicional con la Casa Blanca, sino que marcó un antes y un después en la política exterior española. Las consecuencias fueron devastadoras en varios planos. En Irak, la intervención abrió una etapa de violencia sectaria, desestabilización regional y...