La historia de Pamplona está llena de vínculos literarios, desde su conexión con el Quijote y el Ulises hasta un personaje tan universal como Robinson Crusoe. El arquitecto Luis Tena ha desvelado en COPE Navarra el sorprendente paso del célebre náufrago por la capital navarra, una historia que, según reconoce, le debe a su amigo Miguel Sánchez-Ostiz, a quien considera "el mejor cronista quizás para entender la ciudad". La conexión se origina con el autor de la novela, Daniel Defoe. Tena explica que hay datos que sugieren la posible presencia del escritor en Pamplona en torno a 1688. Defoe era "un personaje que en Inglaterra era un tanto excéntrico" y republicano, lo que le llevó a exiliarse en ciertos periodos. Durante uno de esos exilios, habría viajado a España y Portugal por motivos comerciales, haciendo factible su estancia en la ciudad. Esta vivencia parece haber marcado a Defoe, quien la plasmó en su obra cumbre, 'Las aventuras de Robinson Crusoe'. En la novela, tras ser rescatado de la isla, el protagonista desembarca en Lisboa y, harto de navegar, decide volver a Inglaterra por tierra. Acompañado de su fiel Viernes y otros compañeros de viaje, emprende una travesía que le llevará directamente a las murallas de Pamplona. Robinson Crusoe llega a Pamplona en octubre de 1667, según la cronología de la novela, donde se topa con un otoño especialmente duro. El relato de Defoe incluye un detalle sorprendente que el arquitecto Luis Tena destaca. Según el libro, "en las murallas se encuentran con osos". Tena interpreta este hecho como algo factible, pues existía la tradición de mantener animales curiosos o exóticos en la ciudad, como en los antiguos jardines del palacio del virrey o, más recientemente, en la Taconera. La aventura no termina ahí: al intentar continuar su viaje hacia Francia, la comitiva sufre el ataque de lobos en la zona de Erro y Mezquíriz en medio de "unas nevadas terribles", por lo que deciden regresar y pasar la noche en Pamplona. Este episodio fue recogido por el escritor Rafael Sánchez Mazas en un texto titulado 'La famosa noche de Robinson en Pamplona'. En él se narra cómo es recibido el náufrago, su aspecto de superviviente —"muy moreno, con melenas"—, y la posada donde se reúnen. El arquitecto anima a descubrir este relato para conocer más curiosidades literarias de la ciudad. Luis Tena concluye recordando que, a pesar de las peripecias, Robinson Crusoe "consiguió llegar de vuelta a Inglaterra". Además, subraya que las ediciones habituales del libro suelen ser reducidas y no incluyen esta parte final del viaje. Por ello, anima a leer la obra completa para descubrir este inesperado vínculo entre Pamplona y el náufrago más famoso de la literatura y vuelve a reconocer a Miguel Sánchez-Ostiz como el gran cronista de la ciudad.