El primer ministro británico, Keir Starmer, ha defendido este miércoles la posición del Reino Unido en el conflicto con Irán tras recibir duras críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En una intervención en la Cámara de los Comunes, el líder laborista ha insistido en que su participación en el conflicto se limita a acciones defensivas y se ha mantenido firme en su negativa a participar en ataques directos contra el régimen de Teherán. "El Reino Unido no está preparado para unirse a una guerra a menos que esté convencido de que existe una base legal y un plan viable y bien pensado. Esa sigue siendo mi postura", ha asegurado.