El Sadar: perseverar en el error

Entre los atinados consejos que recoge el refranero, está aquel que dice que rectificar es de sabios. Todos metemos la pata muchas veces y no cabe ninguna duda de que difícilmente no volveremos a hacerlo si no hay un reconocimiento previo del error. Hasta el caradura del emérito lo hizo cuando después de lesionarse cazando elefantes en Bostwana hizo propósito de enmienda y nos dejó para la hemeroteca –y para hacer chistes– aquello de “me he equivocado, no volverá a ocurrir”.