La crisis ferroviaria desatada tras el accidente de un tren de mercancías en Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero está afectando de forma directa a la venta de billetes. La caída alcanza el 30% y afecta a los tres operadores principales —Renfe, Iryo y Ouigo—, según datos de la plataforma de venta de billetes Trainline. El servicio entre Madrid y Sevilla se reanudó el 17 de febrero, pero la conexión con Málaga sigue sin restablecerse por completo. El corte de la línea y las limitaciones de velocidad han provocado que muchos usuarios busquen otras formas de desplazarse. El avión y los coches de BlaBlaCar están absorbiendo parte de la demanda, convirtiéndose en las principales opciones para quienes viajan con frecuencia entre Madrid y las ciudades andaluzas, aunque con un notable incremento en el coste. Es el caso de Mar Ruiz, que viaja de Málaga a la capital por trabajo y ha tenido que cambiar sus hábitos. Acostumbrada a la comodidad del tren, Mar ha optado por poner su propio coche en BlaBlaCar para compartir gastos. Según explica, los precios de las aerolíneas son "el doble o el triple" y la plataforma de coche compartido también se ha encarecido. "Antes cogías un blablacar por 20 euros y ahora incluso por 45", asegura, lo que supone más del doble de su precio habitual. El sector turístico es otro de los grandes perjudicados. La Asociación de Empresarios Hosteleros de la Costa del Sol (AEHCOS) estima que las pérdidas podrían superar los 300 millones de euros si la situación persiste. Su vicepresidente, Javier Hernández, ha mostrado una gran preocupación, ya que el bloqueo afecta principalmente al mercado nacional, muy importante en fechas como la Semana Santa. Hernández ha confirmado que ya notan una caída en las reservas, especialmente en los establecimientos de Málaga capital y del interior. "Estamos teniendo una afectación de alrededor de un 25, incluso llegando al 30 por 100", detalla el vicepresidente de AEHCOS. Este escenario, advierte, está provocando un desvío de la demanda hacia otras zonas del Mediterráneo, lo que perjudica la imagen y el posicionamiento del destino. La incertidumbre es máxima, ya que Adif ha comunicado que no confirmará si el servicio se normaliza hasta el 23 de marzo, a las puertas de la Semana Santa. El problema se concentra en tres puntos: la circulación con velocidad limitada en Adamuz; el túnel de Abd al-Ajís, con un tubo cerrado por filtraciones; y un deslizamiento de terreno en Álora (Málaga) que todavía mantiene las vías tapadas. Ante este escenario y para futuros imprevistos, Renfe ya se prepara creando su propia empresa de autobuses para transportar a los viajeros. La compañía calcula que la iniciativa costará 61,5 millones de euros, pero les permitirá ahorrar entre 9 y 13 millones anuales que actualmente gastan en subcontratar otras empresas de transporte por carretera.