Presentan un supuesto busto atribuido a Miguel Ángel en Roma

Una iglesia paleocristiana en la vía Nomentana de Roma ha descubierto este miércoles que custodia entre sus obras un busto de Miguel Ángel. Se lo ha comunicado la estudiosa Valentina Salerno que sigue la pista de varias obras «inéditas» de este artista, y que ha convocado la rueda de prensa para hacer el anuncio. La escultura ha sido considerada durante siglos un retrato de Cristo, pero se trataría más bien del retrato de Tommaso de' Cavalieri, colaborador y amigo íntimo del artista y considerado en su tiempo «el hombre más guapo de Roma». «Hoy, un busto que aparece en los catálogos como 'anónimo del XVI' vuelve a ser atribuido a Miguel Ángel gracias a una cadena documental continua de casi cinco siglos, que va desde la muerte del artista en 1564 hasta nuestros días. Ha sobrevivido a ocultamientos, mudanzas, invasiones, restauraciones, cambios iconográficos y olvidos. Pero los documentos, si se leen en su conjunto, reconstruyen su trayectoria sin interrupciones», resume Valentina Salerno. Sin embargo, la atribución no es definitiva, y ninguna institución la ha apoyado. Técnicamente no puede considerarse un descubrimiento propiamente dicho sino una «re-atribución». Por si acaso, en la basílica donde se custodia se ha reforzado la vigilancia para evitar tentaciones entre ladrones de obras de arte. La estudiosa conoció la escultura mientras seguía la pista del supuesto escondite donde Miguel Ángel ocultó antes de morir las obras que había dejado inacabadas. « Estaba en la basílica de San Pietro in Vincoli, donde residía parte de la familia de Tommaso y pregunté al párroco sobre túneles , habitaciones, estructuras antiguas… y en medio de la conversación me dijo: '¿Sabes que los de nuestra Orden dicen que tenemos un busto de Miguel Ángel en la basílica de Santa Agnese?'. En cuanto me lo dijo, corrí a verlo», explica. Nada más verlo, reconoció la escultura que Miguel Ángel habría realizado a de' Cavalieri en 1534. En su biografía Vasari cuenta que el artista había quedado deslumbrado de la «virtud y belleza» de este joven y que diseñó unos cartones de su rostro a tamaño natural, «con una vivacidad y una perfección excepcionales». El busto puede ahora verse en una capilla de la basílica de Santa Agnese extramuros, templo ligado a la familia Medici y a varias personas del círculo personal de Miguel Ángel. Un documento de 1776 mostrado por Salerno describe cómo era en 1590 el estudio que allí tenía el cardenal Alessandro Medici, y en el que estaba el busto de Miguel Ángel. Del busto se habla de nuevo en un registro de 1824 , cuando la obra fue trasladada a la iglesia y presentada como un retrato de Cristo. Pero sorprendentemente, años más tarde la obra cayó en el olvido. En aquellas décadas, la basílica fue reformada y la pieza cambió su colocación. «En 1984, una investigadora la atribuye por un error de traducción a Nicolas Cordier, el mismo que hizo la escultura de Santa Agnese en el altar central. Pero esa cita se usó como referencia y se mantuvo, pues nadie volvió a los documentos originales», lamenta Salerno. Así ha sido hasta ahora. Salerno insiste en que « la atribución a Miguel Ángel es sólida » pues fuentes contemporáneas del artista «lo mencionan como obra suya». «Yo reconstruyo itinerarios documentales. Ahora corresponde a restauradores, historiadores del arte e iconógrafos aportar su análisis técnico», añade. Para ayudarles, aunque no es experta en arte, dice que el busto presenta los «marcadores estilísticos fundamentales» que proponen los expertos para reconocer obras de Miguel Ángel. Se trata de « una cavidad característica que sus figuras tienen entre el pómulo y el labio; un surco especial entre la nariz y los labios; y la forma del mentón ». Además, encuentra también similitudes entre el rostro y dibujos de Miguel Ángel conservados en Oxford. «Siento que lo estamos devolviendo a la historia. Ha sido olvidado, desplazado, mal atribuido, escondido… y ahora vuelve a hablar», subraya. Y con cierto misterio confirma que «hay otras obras vinculadas documentalmente a Miguel Ángel que deben estudiarse con el mismo rigor. Pero antes de hablar de ellas, deben estar en un lugar seguro», concluye. También entre el público, en la presentación, estaba el teniente coronel Paolo Salvatori, de los Carabinieri. «Esta profesora, sin duda, haría un gran papel incluso dentro de un departamento investigativo», ha bromeado.