Fernando Ónega

Se ha ido Fernando Ónega según solía venir, bajo una distinción que incluye el silencio. Usó la mesura para cerrar una arquitectura. Prestigió el color de una voz pensativa y personalísima, con algo de elocuencia entredorada, que nos llegaba siempre antes que el dato o la noticia glosada. Quiero decir que iba Ónega a bordo de un estilo. Le traté en la radio de Alsina, y aún antes, y predicamos juntos en algunas teles, donde gastaba una cortesía casi antigua, como de marqués de amistad que no sabes si acaba de llegar del pueblo gallego donde nació, o quiere irse allí mañana mismo. En un país vicioso del tambor de plató, y el titular en llamas, él sostuvo el aseo... Ver Más