No a lo malo, sí a lo bueno

El mundo de las ideas, de lo abstracto, es confortable y reporta grandes satisfacciones. Como reinar en el Planeta de Algodón de Azúcar o estar siempre de vacaciones. Uno, ahí, puede defender grandes conceptos inequívocamente admirables (paz, amor, justicia) y desdeñar los indubitadamente despreciables (guerra, odio, desigualdad) con la seguridad de que, sin acto tras la prédica, no acarrea consecuencia. ¿Quién no proclamaría su firme respaldo a la igualdad? ¿Quién defendería la violencia, el sufrimiento de los demás? Instalados en el País de la Teoría, defender todas las causas justas es fácil: entre el blanco y el negro solo hay una firme línea divisoria y cada día es tan solo uno más en el lado correcto de la historia. Sin... Ver Más