Detrás de la estrategia «Made in Europe» que Bruselas tiene entre manos para afrontar la expansión tecnológica y manufacturera de China y surfear las tensiones comerciales como la que actualmente se vive con el presidente de EE UU, Donald Trump, por su agresiva política arancelaria, están el pacto comunitario por una industria limpia lanzado hace justo un año y el tan comentado Informe Draghi que puso patas arriba las dinámicas internas en el viejo continente. El expresidente del Banco Central Europeo (BCE) alertó abiertamente del declive económico de la UE y apeló a un enfoque «común» de los territorios con tres palancas de crecimiento: innovación, descarbonización y seguridad económica. Solo así, advirtió, será posible mantener el actual modelo social.