Hace menos de un año, mientras Israel y Estados Unidos atacaban a Irán en la Guerra de los Doce Días, el magnate de la Casa Blanca, Donald Trump, aseguraba que no había posibilidad alguna de que Irán pudiera reconstruir su programa nuclear en el futuro, entre otras cosas porque Teherán carece de este armamento. Hoy, nueve meses después de aquellas declaraciones, el presidente estadounidense junto al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, utilizan el supuesto riesgo nuclear que supone Irán y que negaban a toda costa para justificar la ofensiva que ya ha dejado más de 800 muertos. Una incongruencia que se agudiza aún más si cabe si se atiende al dato de que no solo Irán no posee este tipo de armamento sino que tanto Estados Unidos como Israel figuran entre las nueve potencias mundiales con mayor número de armas nucleares. Bajo el telón de esta nueva escalada bélica, desde el Pentágono sitúan en el centro de sus ataques a Irán la falta de voluntad negociadora por parte de Teherán, así como lo que consideran "ambiciones nucleares" por parte del país persa, pese a carecer de armamentística nuclear. En este sentido, este lunes el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, acusaba a Irán de estar "ganando tiempo" mientras construye "potentes misiles y drones" para llevar a cabo sus "ambiciones de chantaje nuclear". "Esta operación es una misión devastadora y decisiva. Destruir la amenaza de misiles. Destruir la Armada. No armas nucleares", expuso Hegseth, olvidando en cierto modo que Estados Unidos es el segundo país del mundo con mayor número de armas nucleares. Una incoherencia que, entre otras cosas, parece devolver al presente resquicios de los argumentos que llevaron en 2002 a la invasión de Irak, para la que Netanyahu convenció a la Administración de George Bush de que el régimen de Sadam Hussein suponía un riesgo para el mundo al contar con armas de destrucción masiva, para lo que se respaldaron de un informe falso -respaldado a su vez por el Gobierno de José María Aznar- y omitiendo que Naciones Unidas supervisó en 1998 la destrucción de este armamento. Ahora, siendo Irán el que se erige como la piedra angular sobre la que Trump y Netanyahu vierten sus excusas, es conveniente subrayar que ambos países se sitúan entre las principales potencias con mayores armas nucleares. Por su parte, Estados Unidos poseía en enero de 2025 5.177 ojivas nucleares entre las desplegadas y las almacenadas. Según subraya el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI) en el Anuario de 2025, el incremento del arsenal estadounidense podría encontrar su razón en el despliegue de más ojivas en los lanzadores existentes, la reactivación de lanzadores vacíos, así como a la incorporación de nuevas armas nucleares no estratégicas. En lo que respecta a Israel, pese a estar el último en la lista de los nueve países y no reconocer la posesión de armas nucleares, según el SIPRI este país contaba con 90 ojivas a principios de 2025...