Expertos debaten la justificación de la intervención de EEUU: ¿Fuerza sin moral o justicia preventiva?

El programa El Cascabel de TRECE, dirigido por José Luis Pérez, ha puesto sobre la mesa el debate sobre la justificación moral de la reciente intervención militar de Estados Unidos. Para analizar esta compleja cuestión, el programa ha contado con Javier Crevillén, profesor de Filosofía del Derecho, y José Francisco Serrano, profesor del CEU, quienes han ofrecido dos perspectivas complementarias sobre la moralidad y la legalidad del conflicto. Javier Crevillén ha señalado que, aunque desde un punto de vista moral la intervención le parece reprochable, especialmente por sus consecuencias para los cristianos en Oriente Medio, es crucial entender cómo funciona el orden internacional. Según el profesor, este orden no es propiamente jurídico, sino político, y se rige por parámetros de poder como el mando y la obediencia. "No puedes ir a una cárcel, en la que hay un orden muy precario, con un reglamento en la mano", ha ejemplificado, sugiriendo que apelar a normas como la carta de la ONU es ineficaz cuando lo que impera es la ley del más fuerte o hegemón. Por su parte, José Francisco Serrano ha invocado el principio de que "nada se gana con la guerra y nada se pierde con la paz". Ha planteado que uno de los criterios fundamentales para decidir sobre la moralidad de una guerra es "si se han agotado todas las posibilidades para resolver el conflicto antes de llegar al uso de las armas". Serrano ha puesto el foco en la discusión sobre las guerras preventivas y ha preguntado: "¿Quién es el organismo que determina que una guerra como podría ser esta es una guerra preventiva de carácter lícito o carácter moral?". Además, ha recordado que la doctrina clásica, como la de la Escuela de Salamanca, establecía una serie de condiciones para justificar un tiranicidio que deben ser analizadas. Ambos expertos han coincidido en la fragilidad del derecho internacional. Crevillén ha afirmado que ni este ni los derechos humanos son "propiamente derecho" en el ámbito global, ya que no existe un consenso moral que los sustente, como sí ocurría en la cristiandad medieval. "Para fundamentar un derecho internacional, hace falta o consenso moral o fuerza. Consenso moral no existe, con lo cual, ahora lo que lo fundamenta es la fuerza", ha explicado. Esto deja el orden en manos del poder hegemónico, que cumple las normas solo cuando le interesa. Sobre la postura del Gobierno español, Crevillén ha sido tajante, afirmando que "el presidente del gobierno no está para hacer juicios morales", sino para actuar sabiendo dónde está España. Ha recordado la dependencia estratégica del país respecto a Estados Unidos, mencionando que "le compramos el gas natural licuado" y " 2.000 millones en armas". Por ello, ha calificado de arriesgado "ir por libre" para un país "dependiente y relevante internacionalmente". Serrano, por su parte, ha acusado al presidente del gobierno de instrumentalizar el conflicto en favor de su propia agenda política. Finalmente, ambos analistas han calificado la intervención como moralmente condenable desde su planteamiento. Sin embargo, Crevillén ha concluido con una advertencia sobre las consecuencias de una política exterior sin un eje estratégico claro: "al final los que le vamos a pagar somos los ciudadanos". El debate deja claro que, más allá del juicio moral, las decisiones en la arena internacional responden a una compleja red de poder, dependencia e intereses estratégicos.