Los análisis

La semana pasada tuve que llevar a cabo una analítica de orina y sangre. Como tenía un día muy movido decidí ir a primera hora de la madrugada, bueno, para mí de noche. Mi gata ‘Bimba’ me despierta a la seis en punto y en lugar de lanzarla hacia el otro lado de la cama me levanté, me puse el chándal, deposité el líquido en el recipiente y me largué al centro hospitalario. Cuando llegué no vi ni un coche. Los enormes pasillos estaban completamente desiertos. Muchas películas de miedo empiezan así. No tenía ninguna duda de que sería el primero. Por fin sería el primero en algo en mi vida.