Ni metiendo agua

A quienes vinimos al mundo cuando ya existía AGAMA, nos va a costar asimilar su desaparición, aun cuando entre la empresa actual y la que vivimos en nuestra niñez media un abismo. Durante el tiempo en que AGAMA fue -con permiso de la campanera BLAHI- prácticamente la única central lechera que proveía a hogares y negocios de la isla, no solo envasaba leche, sino que comercializaba otros productos lácteos, como la mantequilla. Era un cuasi monopolio de facto.