En la sucursal del Banco de Crédito Balear de la plaza de Algaida casi nunca ocurría nada fuera de lo normal. Hasta ese 4 de diciembre de 1990, cuando dos empleados y tres clientes fueron tomados como rehenes en uno de los atracos más graves que se recuerdan en Mallorca. Esta es la crónica de dos hombres con traje y chaqueta que no eran lo que parecían y de un asalto que duró cuarenta eternos minutos para las víctimas.