El histórico Ferrao esquiva su sanción por dopaje jugando en la Liga de Piqué

De serlo todo a perder lo más preciado, el derecho a jugar a fútbol, por el motivo más amargo que puede experimentar un futbolista: el dopaje. Carlos Vagner 'Ferrao' (Chapecó, Brasil, 1990) fue durante una década una figura del fútbol sala del Barça. Es el segundo máximo goleador de la historia del club azulgrana, un ídolo, y también se consagró como figura de su país cuando anotó uno de los dos tantos que dieron a Brasil su sexta copa del mundo en Uzbekistán 2024. Sin embargo, cuatro meses después de ese summum, el resultado de un test realizado al jugador dos días antes del histórico encuentro arrojó un positivo en testosterona. Y comenzó el viacrucis. Hoy, un año después, el caso de Ferrao sigue en revisión. Según sostiene en conversación con ABC, ya hace tiempo llegó a un acuerdo con la FIFA. La Asociación dio verosimilitud a que se trató de una «contaminación», es decir, «que no hubo nada voluntario», expresa el jugador. Sin embargo, la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) también tomó parte en el proceso y «quiso un nuevo juicio, lo que ha alargado todos los plazos», añade. «Ellos dicen que sí puedes controlar no contaminarte, pero hay muchas cosas que para los jugadores huyen de nuestras manos, porque puedes contaminarte por alimentación o por tomarte algo que no está prohibido», señala. Se enfrenta a una sanción que puede llegar a los cuatro años. Un golpe como este tiene la fuerza suficiente para enterrar carreras. Ferrao ya tenía 34 años cuando llegó el positivo, pero se disponía a comenzar su andadura en el Semey de Kazajistán, con quien tuvo que rescindir contrato: «En el momento fue una hostia porque nunca hice nada que no pudiera hacer», habla claro Ferrao. «Soy un tío que siempre ha cumplido las reglas y pasar por eso fue durísimo para mí, pero estoy aquí para defenderme de lo que haga falta», prosigue. Ha pasado ya un año sin jugar ante luz y taquígrafos, más entre papeleo que entre balones: toda una condena para un profesional del fútbol sala. Por eso, Ferrao, que no sabe cuánto más puede alargarse su juicio, recibió la propuesta de la Kings League, que arranca este lunes, como una fuente de esperanza: «He estado esperando mucho tiempo, y cuando surgió la oportunidad no dudé porque me va a venir muy bien para volver a hacer lo que más me gusta, que es jugar. Todos los jugadores quieren competir y yo no soy distinto». Se niega a calificar de refugio su decisión de aterrizar en la liga fundada por Gerard Piqué en 2022, porque «podría haber venido aún pudiendo jugar profesionalmente». Lo cierto es que durante la conversación con el excrack culé se vislumbró que la Kings League es ahora mucho más que todo aquello que ha permanecido en el ideario colectivo español. No se trata ya de ese torneo-pachanga extravagante, sino de un sistema profesionalizado. Desde aquel 2022 en que esta liga nació como un show pensado para Internet, ha traspasado varias fronteras, y con ello, ha incrementado su calidad. En este lapso de tiempo, el torneo ha llegado a Brasil -donde jugará Ferrao-, Francia, Alemania, México y Arabia Saudí. Y de ahí que el exculé asegure que en su equipo, Nyvelados, «entrenamos como cabrones por la mañana y por la tarde, en doble sesión», lo cual es «más incluso que cuando estaba en la élite». Revela que le ha sorprendido el nivel de sus compañeros. En sus inicios, la Kings League principalmente la componían jóvenes talentos de las categorías inferiores españolas y exfutbolistas profesionales. Un compendio intergeneracional que parece haberse roto, pues ahora la liga se enmarca dentro de un nuevo paradigma de mayor seriedad: «La Kings te exige mucho a nivel físico, por eso no sé si los jugadores querrán jugar aquí tras retirarse. Yo creo que es más una alternativa para los jugadores en activo que quieren cambiar de aires», considera el brasileño. Un ecosistema en crecimiento que «ha venido aprovechando el tema mediático y ha dado un salto que hace muchos años no vemos dar a ningún deporte», resume. De hecho, Ferrao va más allá y apunta a que esta alternativa competición en la que un dado gigante puede dejar solos a dos jugadores sobre el césped por unos segundos se ha convertido en una «nueva modalidad» para los jugadores: «Quien elige la Kings League no piensa que se va a ir a otro deporte después, sino en crecer dentro de ella. Pasa como con el fútbol sala, que para mucha gente es la sombra del fútbol. La Kings League es un deporte aparte; que sí, se juega con una pelota, pero hay que valorar la modalidad por sí sola». Ferrao ha competido en las que, asegura, son las tres mejores ligas de fútbol sala: «En Brasil es donde hay mejores jugadores técnicamente hablando, y por eso en los equipos españoles hay muchos brasileños. En Rusia aprendí que la parte física es fundamental, son muy duros. Y España tácticamente hablando es la liga que más te enseña». Pero pese a su amplia experiencia, cuenta que no le está siendo nada sencilla la adaptación a esta 'liga online', pues aunque asegura que puede «aprovechar muchos aspectos» de su trayectoria como futbolista, «es una dinámica totalmente distinta» y ahora dedica gran parte de su tiempo a ver partidos de la Kings League y a escuchar a quienes llevan más tiempo en ella para entender estas enrevesadas reglas.