Que el Catalán reciba el doctorado en esta costa oeste argentina, no solo es un homenaje al artista, es reconocer una forma de estar en el mundo. De coincidir por un momento en algo que nos trasciende. En la belleza de una obra, en la coherencia de una trayectoria. En la certeza de que, a pesar de todo, vale la pena seguir imaginando un mundo un poco más justo… y un poco más divertido.