Pánico en la corrala por el narcopiso de Yoli y sus machacas: «Me quieren cortar el cuello»

La puerta ya no es una puerta. Es un escudo rojo, literalmente arrancado, que los camellos de la corrala de Lavapiés en Tribulete, 11, quitan y ponen a pulso cada vez que alguien llama al narcopiso. Cuando ven que la visita es la de un equipo de ABC, el subsahariano de dos metros y malencarado que hace de bisagra humana vuelve a colocarla (por decir algo) sobre la jamba. «¿Está Yolanda por aquí?». «No, no», escupe, mientras asoman por una rendija un marroquí y un tercer sujeto por la ventana, con cara de menos amigos. Son los 'machacas' de la inquilina real del piso, una toxicómana cincuentona adjudicataria del bajo D del edificio, de la Empresa Municipal de la Vivienda... Ver Más