Un conocido chiste entre psicoterapeutas cuenta que un paciente, aquejado del delirio de creerse un gusano, permanece ingresado por una larga temporada en un Centro Asistencial Especializado; recibiendo una amplia gama de los más eficaces tratamientos para su dolencia. Cuando el equipo profesional que le atiende se convence de su éxito terapéutico, el paciente consigue, por fin, el alta y las consecuentes felicitaciones. Sin embargo, al salir ve a una gallina picoteando tranquilamente en el césped circundante. Lo que hace que vuelva despavorido a atrincherarse y, ante la perpleja interrogación de sus interlocutores, exclame: «¡Sí, sí, yo estoy totalmente curado, ya sé que no soy un gusano, que soy un ser humano! Pero… ¿Lo sabe la gallina?».