Es la segunda vez que escribo sobre esta película, pero no me puedo resistir a hacerlo. Se trata de Los Domingos. De hecho, la acabo de ver por segunda vez en Movistar y me ha resultado más interesante incluso que la primera. Es una gran historia que se desarrolla en un escenario poco habitual en estos tiempos, pero que sirve para aflorar sentimientos profundos, ideas contradictorias muy presentes en nuestra sociedad y circunstancias repletas de irresolubles paradojas. Las interpretaciones de la adolescente protagonista y de los secundarios, por utilizar un calificativo que no debería restar un ápice a su mérito, son simplemente grandiosas. En concreto, Blanca Soroa borda el papel de la adolescente Ainara, embarcada en un proceloso viaje íntimo de ‘discernimiento vocacional’ (un interesante constructo lingüístico característico del aggiornamento post concilio Vaticano II).