Nieve en la ciudad del sol. Desde la portada del número del martes 9 de marzo de 1971, los lectores de ABC se enteraban de un fenómeno meteorológico excepcional acontecido el día anterior: había nevado en Écija, Osuna, Antequera, Córdoba y media España frisando la primavera. «La mayor parte de Europa se encuentra bajo los efectos de una ola de frío y nieve que reviste insólita crudeza, a las puertas de la primavera como ya estamos, y que afecta a los lugares más insospechados, como en el caso de Écija, la llamada 'sartén de Andalucía', en donde ayer por la mañana sobrevino una larga e intensa nevada que dejó en algunos lugares una capa de casi diez centímetros de espesor», reseñaba la crónica del periódico. La ciudad había amanecido blanca con escarcha, pero antes de las nueve de la mañana comenzó a nevar con fuerza y no paró hasta pasado el mediodía, cuando el sol radiante empezó a derretir el manto albo. Las escuelas cerraron y dieron la mañana libre para que los chavales pudieran conocer la nieve, que no caía en Écija desde la nevada de febrero de 1954, y antes de eso, desde 1890. «En Écija se está acostumbrado al sol, al calor, pero ¿a la nieve…?», se preguntaba retóricamente el corresponsal astigitano. «Durante la nevada, la circulación rodada se efectuó con toda clase de precauciones. Poquísimos y leves accidentes se registraron. Nada de nada. Por la tarde hacía frío, pero el sol seguía luciendo», seguía diciendo la crónica, que se acompañaba con un gráfico de temperaturas en el que el rango entre la mínima y la máxima en Écija esa jornada osciló entre los 2 bajo cero y los 6 centígrados. Osuna también se vio bajo el manto blanco, «favorecida» como decía la reseña de ABC puesto que «la nieve, al licuarse, fertiliza unos campos que venían sufriendo pertinaz sequía». «Cerca de quince centímetros de espesor llegó a alcanzar en los andenes de la Colegial, pudiéndose contemplar un espectáculo maravilloso desde esta parte de la ciudad, con las sierras de las Viñas al fondo completamente blancas», se podía leer. También nevó en Córdoba y Antequera, interrumpiéndose el tránsito rodado entre ambas poblaciones por este motivo. El meteoro excepcional dio pie a diferentes lecturas de los articulistas del periódico. El inolvidable Julio Martínez Velasco bromeaba en sus recordados 'Marginales': «¿De verdad, de verdad ha nevado en Écija? ¿O es que han rebosado todas las pantallas de los televisores de la espuma de los detergentes que se anuncian?» o «¡Quién iba a decirnos que este año íbamos a tener quinarios congelados!». Y el novelista Manuel Ferrand lo veía así en su columna 'Esto y lo otro': «Particularmente, para esta tierra creo que la nieve, como anécdota, puede pasar. Es conveniente que caiga una vez cada generación para que los niños la vean y la recuerden y sepan que nieve es eso, y no lo que todavía pregonan los repartidores de hielo a voz en grito. Cuestión de cultura, simplemente. Pero nada más que muy de tarde en tarde, porque considero que la nieve sobre nuestras torres y azoteas, sobre nuestras calles y jardines, es tan fotogénica como molesta. Una vez caída y tomadas las fotos de rigor, lo mejor es que no vuelva a comparecer en mucho tiempo». Pues 55 años sin volver…