Sánchez se da un triunfo y empieza a jugarlo

Hacer política es más cómodo cuando se practica contra algo -ya se sabe que contra Franco vivíamos mejor-. A la agitada partida política de Pedro Sánchez le ha entrado una carta que le permite, por primera vez en mucho tiempo, jugar a no contener pérdidas y arrastrar con los triunfos de una fórmula contrastada: la del no a la guerra.