La idea de que la caída del muro de Berlín representaba el fin de la Historia ya es cosa de museo de historia natural, entre la sección de fósiles y la de especies desaparecidas. Las grandes profecías del siglo XX han cojeado mucho. China y Rusia siguen siendo autocracias, aunque en otros momentos se supuso que con el fin de la Historia el sistema demo-liberal se contagiaría universalmente. Algo parecido ocurrió con las predicciones sobre la crisis climática que hizo Al Gore -vicepresidente de Clinton- dando por hecho que, por ejemplo, para estas fechas ya no habría nieve en el Kilimanjaro. En aquel momento, Gore tuvo el premio Nobel de la Paz.