Los primeros caucus de las derechas han desdibujado las expectativas previas del Partido Popular (PP). Génova ordenó a sus lugartenientes extremeño y aragonés que hiciesen sonar los tambores de adelanto electoral para asfixiar al Gobierno de Pedro Sánchez con hasta cuatro derrotas en comicios consecutivos. Sin embargo, los resultados electorales de María Guardiola y Jorge Azcón dejaron desaborida a la Dirección Nacional del partido. Ninguno de los dos consiguió su doble objetivo: gobernar en solitario y perimetrar el auge de la ultraderecha. Tampoco parece tarea plausible para Alfonso Fernández Mañueco, presidente en funciones de Castilla y León ―con elecciones el 15 de marzo―, y Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía ―con elecciones antes de verano―. Los de Santiago Abascal duplicaron su presencia en las asambleas regionales y pretenden disputar la hegemonía de los populares. La cuenta atrás para la formación de gobierno en Extremadura y Aragón ya está en marcha tras la constitución de sus respectivos parlamentos autonómicos y, en el caso extremeño, después de la fallida primera votación de investidura de María Guardiola. Horizonte aragonés En Aragón, el reloj comenzó a correr el 3 de marzo, fecha a partir de la cual se activó el plazo máximo de dos meses para lograr la investidura de un presidente autonómico. Ese límite sitúa el 3 de mayo como fecha tope: si para entonces ningún candidato ha obtenido la confianza de la Cámara, las Cortes quedarán automáticamente disueltas y se convocarán nuevas elecciones. El candidato propuesto deberá someterse a una primera votación en la fecha que determine el presidente de las Cortes. Para ser investido en ese primer intento necesitará mayoría absoluta. Si no la alcanza, se celebrará una segunda votación 24 horas después, en la que bastará mayoría simple, es decir, más votos a favor que en contra. En caso de fracaso, el presidente de la Cámara podrá formular nuevas propuestas de candidato, respetando un plazo mínimo de diez días entre cada intento. Si el 3 de mayo no se ha logrado investir a ningún aspirante, se activará automáticamente la repetición electoral. Este escenario se produce tras la constitución de las nuevas Cortes y la elección de la Presidencia del Parlamento aragonés, paso previo imprescindible para iniciar formalmente el proceso de investidura. Las nuevas Cortes de Aragón quedaron constituidas este martes en una sesión que marcó el inicio formal de la legislatura y en la que el Partido Popular de Aragón asumió la Presidencia y varias de las vicepresidencias de la Cámara, tras los votos en blanco de un Vox que ni tan si quiera propuso candidato. Horizonte extremeño En Extremadura, la Asamblea ya ha celebrado la primera sesión de investidura, en la que la candidata María Guardiola no logró el respaldo necesario en la votación inicial. En esa primera votación, la aspirante necesitaba mayoría absoluta (33 diputados). Al no alcanzarla, la Cámara debe repetir la votación 48 horas después, donde ya sería suficiente una mayoría simple —más "síes" que "noes"— para resultar elegida. Si tampoco prospera...