Josefa, una mujer de 92 años ingresada en una residencia de Siero (Asturias), fue hallada muerta en la madrugada del 19 de agosto de 2024. Dormía todas las noches sujeta con una cincha de contención, colocada en el abdomen, para evitar que pudiese hacerse daño durante algún episodio de agitación nocturna. Por alguna razón, una de las barandillas de la cama cedió, y la mujer cayó fuera del lecho con terribles consecuencias. Quedó de cuclillas, encajonada entre la cama y una silla, con el cinturón comprimiéndole el pecho de tal forma que había sufrido una parada cardiorrespiratoria mortal.